
Ahorro
Los rendimientos de las calderas de condensación superan hasta el 109 % sobre el PCI, cuando con los sistemas tradicionales de combustión raramente sobrepasan el 90 % sobre el PCI
Este aumento de rendimiento es aún más notable cuando se trabaja a bajas potencias ya que la caldera no arrancará tantas veces como lo haría una convencional debido a que la potencia mínima de encendido es menor.
Esto significa que una caldera de condensación consigue el máximo rendimiento (109 % sobre el PCI) en todo su rango de modulación de potencia, siendo esta característica muy útil, ya que cuando más consume una caldera mixta es trabajando en calefacción y en general en potencias muy bajas (de mantenimiento), con lo que se consigue un ahorro entre un 20 % y un 25 % respecto a la combustión convencional.
Confort
El amplio margen de regulación de potencia de este tipo de calderas, supone un mejor ajuste en la potencia a suministrar y de cara al usuario se traduce en una mayor estabilidad de temperatura, tanto de agua caliente sanitaria como de calefacción, sin paradas y arranques continuos.
Respeto al medio ambiente
La tecnología de la condensación y el aprovechamiento del calor latente de los humos, sumada la calidad de combustión generada por un quemador de premezcla aire-gas proporcional, y la transferencia de calor optimizada de su intercambiador –condensador aporta unos beneficios claros para el medio ambiente:
- Bajas emisiones de NOx: Debido a la reducida temperatura de la llama.
- Bajas emisiones de CO: Equilibrio perfecto entre la cantidad de gas y oxígeno.
- Bajas emisiones de CO2: Rendimiento elevado y por lo tanto menor consumo.