Para ahorrar energía en Calefacción

No enfriéis ni calentéis la casa en exceso. Una temperatura interior de 19 a 20 grados cuando hace frío da una buena sensación de confort durante el día, y se puede bajar a 16-17 grados por la noche. Cuando hace calor, una temperatura interior de 25 grados es suficiente para tener un ambiente de bienestar. El ambiente de la casa no debe ser el opuesto al que corresponde a la estación del año. Por cada grado que aumente la calefacción o la refrigeración se consumirá un 8% más de energía.

Dedicad diez minutos diarios a renovar el aire y ventilar el hogar. La hora adecuada dependerá de la temperatura externa (mediodía cuando hace frío, primera hora de la mañana cuando hace calor). Apagad la calefacción durante la noche y no la encendáis por la mañana hasta que la casa esté bien ventilada y se hayan cerrado todas las ventanas.

Las calefacciones centralizadas de gas son las que permiten un funcionamiento más económico, con un mantenimiento adecuado de sus calderas. Cada radiador debe tener una llave propia que permita el funcionamiento autónomo. No los cubráis con muebles o elementos decorativos. No es recomendable hacer servir la calefacción eléctrica por su baja eficiencia energética en el proceso de generación de electricidad.

La calefacción se puede regular mediante válvulas termostáticas en cada radiador o mediante un regulador programador para la caldera. Este sistema permite importantes ahorros de energía (entre un 8 y un 13%).

No espere a que se estropee el equipo: un mantenimiento adecuado de su caldera le ahorrará hasta un 15% de energía.

El aire contenido en el interior de los radiadores dificulta la transmisión de calor desde el agua caliente al exterior. Es conveniente purgar este aire al menos una vez al año, al inicio de la temporada de calefacción. En el momento que deje de salir aire y comience a salir sólo agua, habrá terminado la purga.